viernes, 10 de abril de 2015

LA ADMIRACIÓN ES LO QUE SALVA UNA RELACIÓN

Todo  lo que tú alabas se hace más grande que tú.
Cuando sientes alabanza en todas las relaciones, toda tu conciencia se expande.
Entonces, aún las cosas pequeñas se tornan grandes y significativas; cada pequeña criatura adquiere dignidad.

La admiración es lo que  salva una relación.
Cuando sientas reverencia por todo el universo estarás en armonía con él y no necesitarás rechazar o renunciar a nada.

Con frecuencia no reverencias lo que posees; el perder esta admiración ocurre inconscientemente.
La reverencia por lo que posees evita avaricia, los celos y la lujuria.
Cultiva la habilidad de sentir reverencia cada momento de tu vida.
Las alabanzas demuestran la grandeza del que alaba más que la del que es alabado.
Alabar muestra que el ego se ha hecho transparente.
El mejor antídoto para el ego es la adulación.
La alabanza funciona de tres formas; para un egoísta el adular a otro es imposible.
Si el elogio es para ti te llena el ego.
Pero si alagas a otro tu ego se disuelve y te hace grandioso.
Desear ser adulado es un signo de inmadurez; la aversión a esto viene de una mente estrecha y cuando no halagas a nadie la vida es seca y aburrida.
Una mente sana siempre desea admirar y elevar a otros y a una mente retorcida le gusta tirar para abajo a los demás.

El halago demuestra la confianza, entusiasmo y riqueza de una cultura.
La ausencia de adulación indica una sociedad egoísta, de mente pequeña, con miedos y culturalmente empobrecida.
La adulación no mueve al hombre grande.
La prueba de grandeza de una persona es que no sea conmovido por ningún tipo de adulación.
Los sabidos se sienten indiferentes a las adulaciones y son generosos dándolas.

RAVI  SHANKAR

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