miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los problemas tienen solución

Libro de Urantia. Pág.1774


La gran mayoría, por no decir todos los problemas tienen solución si los abordamos con una mente serena y confiada.  “El primer paso en la solución de todos los problemas consiste en ubicar la dificultad, aislar el problema y reconocer francamente su naturaleza y gravedad.  El gran error es que, cuando los problemas de la vida despiertan nuestros temores profundos, nos negamos a reconocerlos”. 1773

No hay nada más paralizante que el temor, él nos inhibe, impidiéndonos ver una salida lógica al problema. Por eso, la mejor forma de aminorar nuestros problemas e incluso aprovecharlos para nuestro crecimiento, es permanecer unidos al Padre en forma activa, es decir, no limitarnos a orar para que Él solucione nuestras inquietudes, sino también cuestionar lo que nosotros estamos haciendo y para qué lo hacemos.  Hay veces que nos desgastamos trabajando o sufriendo por un sueño imposible, que más que una necesidad real responde a un capricho de nuestro inconsciente, motivado por el orgullo o la vanidad de querer obtener algo que no merecemos o para lo cual no hemos hecho el suficiente mérito.

 “La solución sabia y eficaz de todo problema exige que la mente esté libre de ideas preconcebidas, prejuicios personales y pasión desmedida, porque todo esto interfiere en la solución real del problema.  El poder solucionar los problemas requiere coraje y sinceridad.  Sólo las personas honestas y valientes son capaces de seguir valerosamente a través del perturbador y desconcertante laberinto del vivir, hasta donde los puede conducir la lógica de una mente sin temor.  Esta emancipación de la mente y del alma no puede producirse sin el poder impulsor de un entusiasmo inteligente”1774, y el apoyo de nuestro Ajustador.

“Debéis daros cuenta de que la mejor manera de solucionar problemas enmarañados, consiste en alejarse de ellos por un tiempo.  Así, cuando volváis descansados después de un período de esparcimiento o adoración, podréis atacar vuestros problemas con la mente más clara y mano más firme y desde luego, con el corazón más resuelto.  Muchas veces veréis que el problema se ha achicado en tamaño y proporción durante vuestro reposo de la mente y el cuerpo”. 1611

El tomar conciencia del problema que nos atañe requiere de tiempo físico, debemos hacer un alto en nuestra agitada vida, no sólo para examinar sus causas y posibles soluciones, sino también para unirnos a Dios, especialmente al Espíritu, que es quien más directamente puede guiarnos y darnos “ese reposo que renueva la mente, esa iluminación que inspira el alma, ese valor que permite enfrentarse valientemente con los problemas.  Esa comprensión que borra el temor debilitante, y esa conciencia de la unión con la divinidad es la que da al hombre la seguridad necesaria para atreverse a ser como Dios”1774.  Entonces “la fe penetra las nubes del sufrimiento para discernir la luz de la vida que se derrama del Padre con misericordia sanadora y rectitud perdurable”. 1664

 Pero para que esto suceda debemos creer en nosotros mismos y conservar la armonía interna, para ser capaces de ver el problemas en su exacta dimensión y abordarlos con una mente serena y confiada.



AUTOR: yolanda silva solano

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